Los barquilleros del Sil

En este mural se representa una barquillera y una cesta llena de barquillos. Este objeto de estaño, parecido a un cántaro de leche y con dibujos hechos a pincel, era donde se transportaban tradicionalmente los barquillos, unas obleas de harina de trigo, agua, miel y canela. En la tapa llevaba el juego del barquillo: una ruleta con unos números que asignaban un premio a las personas participantes. Los barquilleros marchaban a las grandes ciudades (especialmente a Madrid) y animaban las ferias vendiendo los barquillos al grito:

"Al rico barquillo de canela para el nene y la nena, son de coco y valen poco, son de menta y alimentan, de vainilla, ¡qué maravilla!, y de limón, ¡qué ricos que son!".

La gente de Parada de Sil salía a despedirlos desde los miradores en los acantilados del río Sil, por lo que ahora se llaman Balcones de Madrid.

A la izquierda del mural se pintó una vista sintetizada de los acantilados del Sil y superpuesto el rosetón del monasterio románico de Santa Cristina. 

Miguel Peralta.

Parada de Sil (Ourense). 2015.

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